
El afán de los políticos por privatizar la educación y la sanidad tiene ahora una nueva vertiente: la privatización del servicio de bomberos. Al menos, en la Comunidad Autónoma de Galicia, España.
Mediante la privatización, el servicio de bomberos pasa a estar prestado por una empresa privada, que aporta el personal - seleccionado por dicha empresa – y usa los edificios públicos. Aunque este sistema lleva ocho años funcionado, la coalición PSOE-BNG no lo retiró, y ahora viene a consolidarse con el nuevo gobierno autonómico del Partido Popular (PP), que al parecer lo extenderá por toda la Comunidad Autónoma.
Los sindicatos CCOO, UGT, y el gallego CIG preparan demandas para evitar que el sistema se extienda, mientras los bomberos afirman que la empresa les restringe al mínimo recursos tales como la gasolina, y que por tanto ignoran hasta si el camión cabe por determinados caminos de su comarca.
Me parece muy difícil defender este sistema de privatización, dado que el argumento central – el recorte del gasto público y la mejor eficiencia – no se ven acompañadas de una reducción, por ejemplo, del personal que trabaja en la Comunidad Autónoma, del número de consejeros, o gastos similares; y por tanto al coste anterior hay que sumarle el beneficio de la empresa y todos los gastos en que incurra ésta. En definitiva, bueno para los políticos, pero posiblemente no tan bueno para los ciudadanos.
Información: EL PAIS “Bomberos privados para el fuego público”
Imagen: EL PAIS “Protesta de bomberos gallegos contra la privatización“